Antes que nada aclaro que no elegí el alojamiento en las montañas de Urubicí, Santa Catarina, en el sur de Brasil. Era parte de un viaje de prensa organizado por la autoridad turística. Ellos se esmeraron por mostrarnos una cara distinta de esa zona elegida por los argentinos, y eligieron para descansar unos días en la zona más alta y fría del sur al lodge de montaña Vale Tancón.
Son cabañas metálicas ultramodernas sustentadas con energía eléctrica y con un club house en el que se sirve el desayuno y el chef Maycon Cosmer prepara las comidas. Están en un entorno rural de montaña.

Como se puede ver en las fotos, el alojamiento es espectacular pero la estadía distó mucho de ser perfecta. Para empezar llegamos de noche a un predio con el club house en la entrada y las cabañas desperdigadas por el terreno, a lo alto. Era un agosto muy frío. Nos llevaron en auto y, una vez adentro, pudimos comprobar que estaban muy bien puestas: frente vidriado con cerradura de seguridad digital, balcón con dos sillas para mirar el horizonte junto a un fueguito.
En el interior una bañera con hidromasaje colocada como sobre un escenario le aportaba teatralidad y una cuota de lujo a la cabaña. Además tenía baño con ducha, separado. El cuarto incluye una amplia cama doble que tenía manta eléctrica y un grueso edredón. También living de cara al televisor y al hogar, mesa rústica para comer y una cocina muy bien equipada.

Para calentar, además del hogar a leña que era muy difícil de mantener prendido, hay aire acondicionado y un caloventor en el baño. Aparentaba ser suficiente para cada una de las siete casas disponibles, como le dicen en Vale Tancon. Pero los huéspedes no contábamos con que se cortara la luz, lo que nos dejó sin calefacción en un lugar de por sí muy frío por ser de chapa, ni en la cama para dormir confortablemente. Tampoco nos podíamos bañar porque el calefón era igualmente eléctrico. En esos días hizo tanto frío que ¡hasta nevó!
Y lo peor fue que si no era porque una compañera del viaje caminó hasta el club house (que no era cerca) para decirles que no teníamos luz, hubiéramos seguido así por horas. Esa vez fue relativamente poco tiempo, pero la última noche la pasamos completamente sin energía eléctrica y sin nadie que se hiciera cargo de resolver el problema mientras pasábamos frío. Un desastre el personal y el sistema que tienen para controlar el buen funcionamiento de los servicios.

Otro elemento poco favorable es que las cabañas, todas iguales, no están debidamente identificadas, por lo que nos confundíamos de alojamiento, y el sistema digital de acceso no siempre funcionaba bien.
Fue más una estadía de pesadilla que de lujo y placer. Ni siquiera ver nevar en Brasil me puso una sonrisa en el rostro. Quizás en verano el panorama sea diferente. Pero no lo voy a comprobar porque no pienso volver a este lugar de difícil acceso en la sierra catarinense. Una lástima.
Ficha
Tipo de alojamiento: cabaña de montaña
Aspecto general: moderno y refinado.
Servicios: hidromasaje, hogar a leña, cocina, heladera, smart TV, manta eléctrica.
Confort: desparejo, marcha bien hasta que se corta la luz.
Disposición de los cuartos: muy alejados unos de otros, sin identificación ni luz de noche para encontrarlos.
Gastronomía: gourmet pero no variada.





Deja un comentario