«Macal fue concebido desde su relación con el paisaje, su materia prima, su identidad, su gente y los tiempos propios de Cachi y ese es su gran diferencial», destaca Magdalena Day, fundadora de la desarrolladora salteña MDAY, sobre el nacimiento de esta propuesta boutique en pleno corazón de los Valles Calchaquíes. Emplazado en Cachi Adentro, a unos 168 kilómetros de la capital provincial, Macal Luxury Lodge se presentó formalmente en Buenos Aires hablando de su infraestructura de alta gama que busca transformar la estadía en el destino, pasando de ser un punto de paso a un refugio para quedarse, reconectar y entrenar en altura.
La apertura del establecimiento coincide con un hito clave para la región: la selección de Cachi por la Secretaría de Turismo, Ambiente y Deportes de la Nación como uno de los ocho pueblos que representarán a la Argentina en la edición 2026 de Best Tourism Villages de ONU Turismo. Este reconocimiento internacional distingue a las comunidades rurales que impulsan el desarrollo sostenible preservando su patrimonio, su gastronomía y sus saberes ancestrales. En ese ecosistema de arquitectura colonial, viñedos de altura y pimentón con Denominación de Origen, Macal emerge con una propuesta conceptual que fusiona arquitectura biofílica, gastronomía de producto, arte botánico y tecnología aplicada al bienestar.

Tres ejes para vivir la magia de Cachi
La propuesta conceptual del lodge se articula en torno a tres pilares fundamentales que atienden a perfiles de viajeros con diversas motivaciones, unidos por el silencio y los paisajes calchaquíes. El primer eje está enfocado en el alto rendimiento deportivo, aprovechando las condiciones naturales de los 2.228 msnm de Cachi. El hotel cuenta con gimnasio, piscina con sistema de nado contra corriente, tinas de recuperación y una cámara hiperbárica para tratamientos de oxigenación celular (hipoxia-hiperoxia), convirtiéndose en un centro de preparación para atletas y aficionados a disciplinas como el running o el ciclismo.

El segundo pilar se centra en el wellness y la reconexión. A través de un programa que incluye yoga, meditación, ejercicios de respiración guiada, masajes y caminatas contemplativas, el espacio invita a pausar el ritmo acelerado. La experiencia se complementa con un circuito en su Spa Natural y un diseño paisajístico pensado para respetar los ritmos circadianos. Por último, la faceta de escapada propone descubrir el territorio a través de la tranquilidad, la gastronomía local consciente, cabalgatas y actividades culturales dentro de Finca Las Carreras, predio donde se ubica el emprendimiento.

«El objetivo es posicionar al lodge como una nueva forma de vivir Cachi y, al mismo tiempo, generar nuevas posibilidades de estadía en el destino, tanto para quienes llegan por su cuenta como a través de agencias y operadores turísticos», sostiene Esteban Obeid, gerente general del hotel.
Arquitectura biofílica y suites integradas al entorno
Ubicado en un predio atravesado por vertientes naturales, el desarrollo abarca 21 suites diseñadas con materiales nobles del territorio como piedra, barro y textiles artesanales. La oferta de alojamiento se divide en 15 Junior Suites de aproximadamente 39,5 m² y 6 Master Suites de hasta 86,6 m². Estas últimas categorías superiores están equipadas con living-comedor, cocina integrada, dormitorio en suite, galería privada, solárium y espejo de agua propio, pensadas para estadías prolongadas o deportistas que requieren máxima privacidad. Además, la flexibilidad del mobiliario permite configurar todas las unidades en formato King o Twin.

El proyecto suma cerca de 700 m² de áreas comunes donde la naturaleza y el diseño orgánico son protagonistas. Entre sus amenidades destacan un restaurante enfocado en ingredientes de la huerta agroecológica y productores regionales, un jardín botánico de especies extremófilas que alimentan la propuesta de aromaterapia y cosmética natural del hotel, fogoneros al aire libre, un jardín de bienestar y una galería de arte con instalaciones botánicas y textiles confeccionadas junto a maestros teleros de la zona a través del proyecto cultural Hilando Cultura.

La llegada a Macal forma parte del propio atractivo del viaje: tras recorrer la Ruta Provincial 33, atravesar la Quebrada de Escoipe, ascender la Cuesta del Obispo hasta los 3.348 metros en Piedra del Molino y cruzar la mítica Recta del Tin Tin en el Parque Nacional Los Cardones, el visitante desembarca en un espacio diseñado para habitar la calma.






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