La Isla Feliz lo tiene todo, menos all inclusive. Puede que haya alguno perdido en su territorio pero la política de sus autoridades es que los turistas no se queden dentro del hotel sino que salgan a pasear por su reducido territorio y así derramen un poco de su presupuesto en los restaurantes del centro (que son muy buenos) y encuentren alternativas para sus paseos.

Dentro de las opciones que ofrece este territorio hay una muy satisfactoria: los departamentos de dos ambientes del Embassy Suites by Hilton, ubicado enfrente de Eagle Beach. ¿Por qué digo que es muy satisfactoria? Ya vas a ver en las fotos que se trata de un dormitorio en suite con un living comedor que incluye microondas, mini bar y cafetera eléctrica. De esta manera se puede hasta comprar comida afuera para disfrutar en la comodidad del espacio, con balcón corrido de lado a lado (con sillas y mesita).
Además las habitaciones tienen un baño amplio provisto de todos los amenities, y hasta plancha y tabla de planchar, por si hace falta. La cama es cómoda y viene con varias almohadas. A su lado un sillón con mesa y apoyapiés para mirar la tele cómodos.
Comidas populosas
De todos modos este Embassy incluye el desayuno abundante, con omelettes preparados en el momento, variedad de productos dulces y salados y mucha gente para disfrutarlos repartidos en espacio internos y externos. Es grande pero no siempre se encuentra lo que uno desea y a veces, a partir de las 10 de la mañana dejan de reponer. Probablemente porque no dan a basto.

Además suman un detalle que no es menor. Al registrarse un huésped adulto le entregan dos cupones verdes (por día) que son para canjear por una bebida cada uno en el happy hour que tienen de 17 a 18.30, durante el cual además sirven nachos, frutas, dátiles y unas cremas para acompañar las tortillas. Es otro momento de mucha gente en el enorme lobby pero el movimiento fluye. Eso sí: a las 17 hay una cola larga para elegir y pedir los tratos (dos opciones más cerveza o copa de vino). Pero estamos de vacaciones, ¿no?
Las piletas
Como dije, el personal es amable y siempre está dispuesto a ayudar. Otra ventaja es que no sólo hablan el inglés local de esta ex colonia holandesa, sino que la mayoría se expresa correctamente en castellano y enseguida que detecta el acento.

La ubicación del hotel es muy buena, al igual que la disposición, ya que los cuartos abrazan a la zona de piletas, grande y muy bien repartida, llena de reposeras a la sombra o al sol. Y lo mejor es que nadie reserva el lugar a la mañana como vi en otros hoteles, así cada uno puede ocupar el lugar que más le guste. En el jardín que rodea a las piletas hay una gran barra y un espacio para juegos infantiles.

Cruzando todo el terreno hay una explanada que pasa por debajo de la calle para llegar hasta la playa, cortita pero agradable y con palabras para descansar. Es que en Aruba todas las playas son públicas, pero esta como es cortita casi no tiene visitantes que no sean del hotel. Ese trayecto se hace entre imágenes de celebridades internacionales que están pintadas en las paredes. Es un lindo paseo.

La experiencia fue muy positiva. Lo mejor: la buena disposición del personal (numeroso). Lo peor: el lobby es una heladera, especialmente cuando se ingresa del exterior caluroso. Igual da para volver. Desde U$S 477 por noche.





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