En cualquier viaje a España hay un deseo que prima cuando se piensa en el alojamiento para la visita a alguna de sus regiones: quedarse en un Parador de Turismo. La mayoría están enclavados en edificios históricos ubicados en parajes naturales excepcionales o en ciudades históricas. Se trata de un concepto único en el mundo que nació en 1928 con el Parador de Gredos. Como empresa pública con la intención de promocionar la mejor imagen de la Madre Patria, ha cumplido con creces con su propuesta inmersa en alojamientos de 4 y 5 estrellas.


La delicia que fue alojarme en el de Zafra, instalado en el imponente Alcázar de los Duques de Feria, algo inolvidable. El edificio se construyó entre 1437 y 1448 y todavía conserva en su estado original. Los huéspedes tienen permitido subir hasta la azotea, y caminar entre sus torres y almenas (no se lo pierdan!!): una escalera de ladrillos rojos conduce al techo, desde donde se despliega una vista panorámica de la ciudad y se pueden escabullir por pasillos angostísimos que conectan las torres de defensa que coronan sus esquinas.

La cocina zafrense también deleita con platos contundentes como el gazpacho extremeño, la chanfaina (un guiso de menudillos), y carnes de caza como la liebre con arroz o las perdices estofadas. Los postres tradicionales como las perrunillas y las roscas de anís son el broche de oro. Todo maridado con los excelentes vinos D.O. Ribera del Guadiana, completa una experiencia gastronómica inolvidable.

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La cena en el imponente Parador de Zafra, cuyo patio está cubierto por telas como es costumbre en la zona y alberga mesas esparcidas por el cuadrado, fue la opción perfecta para comer bien atendidos por el personal de cocina. Aquí elegimos pluma ibérica con salsa, una verdadera delicia inesperada. Es el mismo lugar se sirve el desayuno.

Hay que aprovechar para recorrer otros rincones del palacio y así llevarse un recuerdo imborrable de cómo era la vida ducal allí. El edificio bien vale la pena tomarse el tiempo para hacerlo.

El cuarto quizás sea lo menos atractivo porque su mobiliario no está modernizado. desde ya que, como corresponde a un edificio histórico, es amplio y se destaca por los pisos de cerámica de ladrillo. Miralo en nuestro Instagram.

El personal del front desk, cual empleado municipal, es amable pero distante y no colabora con las necesidades del huésped. Son bastante acotados a cumplir con su tarea siguiendo el manual sin desviarse ni un centímetro. En cambio el del comedor es amoroso.

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