La encargada de Marketing de The Buenaventura Golf & Beach Resort, Autograph Collecion, Isabel Peláez, había propuesto un menú de actividades pensadas para explorar la zona de los alrededores del resort, conocerlo, disfrutar de sus servicios y comodidades así como tener un contacto cercano con la fauna local. Empezamos yendo a la playa Martini para ver el reservorio en el que, protegidos, se estaban incubando los huevos de tortuga que, una vez roto el cascarón, serán ayudadas a llegar al mar evitando que se las coman los depredadores. En este Centro de Protección se cuidan cinco de las siete variedades conocidas a nivel mundial de la especie: Lora (Lepidochelys olivacea), Verde o Caguama (Chelonia mydas), Carey (Eretmochelys imbricata), Canal y Tres Filos. Así nos enteramos de que las tortugas son importantes para que funcione el ecosistema de los arrecifes, que sirven para regular el clima y la salud de los océanos. Los quelonios los limpian. Siempre se aprende algo nuevo.

En este sitio, playa Martini, hay poca gente y es muy tranquilo, pero a pocos kilómetros, en la playa del faro, se practican deportes acuáticos (proveen kayaks o stand up paddle), se hacen recorridos en moto acuática a la cercana Isla Farallón, así como paseos a caballo, observación de aves, recorridos en canopy, caminatas, yoga y, hacia adentro del terreno del complejo, hay canchas tenis, vóley, fútbol y un gran court de golf diseñado por Jack Niklaus.

Tienen un zoo con animales rescatados, caballeriza para alquilar el paseo con equinos y variedad de aves. Por supuesto también exhiben reptiles, cocodrilos y tortugas, que descansan en espacios muy bien acondicionados para su comodidad. La más popular es Max, la serpiente albina, que es enorme.  Además del préstamo de bicicletas, las caminatas y la práctica de stand up paddle en los lagos del predio (más seguro que en el mar), alquilan caballos para desarrollar a gusto la equitación. En la caballeriza donde se los cuida, entrena y alimenta hay frisones negros y otros razas provenientes de España y de México. Son curiosos y la mayoría quiere acercarse al visitante.

Una de las formas de conocer el alma panameña es a través de su gente y de su cocina. The Buenaventura tiene seis restaurantes diferentes en los que se pueden probar especialidades locales como Arroz con Guandú, combinadas con otras de sabor mexicano o picante peruano. Es que su director de alimentos y bebidas, Gustavo Borja, que se encargó de renovar todo y producir experiencias inolvidables: como por ejemplo, incorporar carnes argentinas que se cocinan cerca de las piletas y de la playa en un Kamado. “Los chorizos argentinos se nos acaban enseguida”, revela el parrillero mientras el olorcito a asado recuerda al hogar.

También tienen la experiencia Teppan Yaki (esa en la que un chef japonés prepara los platos frente a los comensales, con revoleo de cuchillas y todo) en el restó Tai Kai, donde la bandeja de sushi y sashimi variado es tan espectacular como la versión del flan argentino que diseñó Borja, riquísimo. Tal su amor por nuestros platos. Y lo más llamativo es que todos los mozos (amabilísimos) preguntan siempre antes de tomar el pedido si los comensales tienen alguna restricción alimentaria o alergias a pescados y mariscos. A ese nivel de dedicación llega el servicio en este lugar.

En conversación con el chef peruano que aceptó el reto de renovar lo que se come en el Buenaventura, reveló: «Lo tomé como un desafío importantísimo como profesional. Como foráneo llegué con una mirada fresca de la gastronomía local y pude descubrir o respetar cosas en las que quizás los propios panameños no habían reparado por ser de todos los días. Hemos dado un gran paso, importante, en el hecho de salir de la zona de confort y entender de que no solamente como una industria de hospitalidad debemos tener un concepto, sino que como país y como destino turístico, también. Ha sido una de mis mayores preocupaciones sin ser panameño. Traté de absorber todos los estímulos que que me llegan para traducirlos en experiencias».

Y finaliza: «En Panamá hay una cocina muy interesante y creo que todavía no ha dado ese ese ese despegue con su gastronomía que es buena y fresca, que combina sabores dulces con pescados y mariscos. Todos esos estímulos los hemos tratado de traducir usando técnicas modernas al cocinar. Aplicamos creatividad y agregamos platos nuevos. Aquí no sólo comen los huéspedes o los vecinos del complejo, también vienen especialmente a almorzar o cenar aprecian estos cambios. Nuestro trabajo generalmente consiste en generar una experiencia auténtica utilizando o revalorizando una cultura culinaria y tratando de cumplir con todo lo necesario para que una persona esté satisfecha. Hemos encontrado ahí un pequeño camino sobre el que estamos construyendo y estoy seguro de que, con profesionalismo y mucho trabajo, lo vamos a lograr».

Sin dudas, la visita a la playa Buenaventura está cargada de disfrute partiendo de la calidez de los locales, pero también de llenarse el alma y el cuerpo de un calorcito que comienza desde el sol, sigue por los alimentos y termina en el bienestar. Así de bien se la pasa en este resort. Recomendado.

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